Sueños

Como un árbol de hoja perenne he dejado ir mis hojas,
que encarnadas como sueños se arraigaron en mi ser.
Amarillas hojas que cada día caen a la misma tierra,
y cual bosque envejecido voy respirando el aire,
ése que llega a mis pulmones sin llamarlo,
ése que va desapareciendo sin dejarlo.
Mis raíces enroladas cual turbante en mi cabeza,
van dejando pasar el agua sin encontrarla,
sólo llegan a mi ya frágil memoria,
esos sueños que fui hilvanando como mi misma historia.
Sueños que a medida que envejezco se van agrietando,
cual mi piel y mi cuerpo y también mi alma.
Me arropan muchas veces cuando desnuda mi alma llora,
se atreven a bajar de mi mente para apañar lo que es mi soledad.
Alguna vez les dije que volvieran, cuando a mi me vieran,
cuando a mi me sintieran, cansada ya de luchar.
Sordos oídos han tenido muchas veces,
cuando la nube negra de la amargura los viene a tapar.
A lo lejos veo pasar los años de la juventud,
cuando corrían ellos vigorosos cual corceles,
libres, despampanantes, iracundos ,desbordantes;
hoy lucen como las hojas marchitas de este viejo árbol.
Lucia/copyright©

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada