Mirando suelo y las estrellas
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Desde el pueblo de Lanco, se escuchan las trutrucas y los cantos de las comunidades que van a su guillatún, a pedir por las buenas cosechas y dar gracias por lo recibido. Un ceremonial trascendente en las Comunidades del Pueblo Mapuche.
Allá van Juanita y José, con sus familiares y amigos, a reunirse por la llegada del verano, en medio de los cerros, a rogar por todos, por la comida, por las cosechas, por el agua. A compartir lo que tienen. Allí, nadie tiene nada como para no compartir con sus otros, nadie tiene todo como para no necesitar de otros y formar un grupo humano alegres por la vida, la siembra, el agua, el cuidado de Gnenechén.
Juanita es conocida por todos los alumnos de la Escuela Felipe Barthou, a sus seis años, se impone a cualquiera, del porte que sea. Con una deficiencia intelectual, tal cual su hermano mayor, José, asisten diariamente al PIE= Proyecto de Integración Educativo, para niños con limitaciones intelectuales.
Juanita y José, viven en un sector rural, fuera del centro urbano de Lanco. Como tantos otros niños, ellos deben trasladarse a su escuelita, ubicada en el centro del barrio más deprivado socialmente de la comuna.
Cuando el duro invierno azota los lugares del sur, se siente, se nota. Son grandes inundaciones que deja a "Colé" y Juanita aislados del pueblo y de los saberes. Pero ellos buscan la forma, para asistir diariamente, como sea, al PIE y encontrarse con su "Tía ViviPrincesa ", como llaman a su profesora Viviana Quezada.
Un día la Tía Vivi, preguntó a "Colé", ¿por qué faltaste ayer José a clases?, "estaban mojadas mis zapatillas Tía Vivi". Claro, Colé es grande y sus zapatillas de lona no son suficiente para capear la lluvia, y secarlas es dura tarea en su hogar.
Tampoco es fácil levantarse a las 5 y media de la mañana, caminar hora y media para encontrar finalmente el bus que los llevará a la escuela en un trayecto de casi una hora.
"Colé" es muy paciente, atento y respetuoso, característica muy propia de tantos niños del campo chileno. Silencioso, como tantos niños de los Pueblos Originarios de mi Chile.
Tía Vivi, como siempre, encontró a un buen padrino para Colé y llegó con un par de zapatones de trabajo, que puedan resistir la lluvia y el barro del invierno. Así que Colé asistió varias semanas con sus fortísimos zapatones, secos y abrigados. Pero la lluvia no paraba y difícil trabajo caminar, en lugares donde no hay pavimento y existen aún caminos con poco ripio o sencillamente de tierra. Así un día, la Tía Vivi sorprendida de que Colé asistiera de nuevo con zapatillas a la escuelita, pregunta: ¿y tus zapatos José?, ¿se perdieron?. Colé, con su sonrisa tierna de siempre dice, No Tía. Y como no faltan los traviesos en las escuelas, uno de ellos dice: ¡¡los perdió Tía Vivi, los perdió¡...Colé muy serio y triste responde: ¡¡Noo, Tía Vivi¡¡...Pero, entonces, ¿por qué no los traes puestos?...Tía, los dejo guardados en unas matas, pues hay tanto barro y sólo con ellos puedo pasar y dejándolos allí, puedo ponerlos en la tarde para poder regresar.
Entonces, otro compañero, que también vive en esos lejanos cerros que circundan la pequeña ciudad, dice: ¡Es verdad, Tía Vivi¡, yo he visto a Colé, cuando viene con la Juanita al hombro y avanza en medio del barro, se hunde en el camino, no suelta a Juanita, hasta que llega al cruce donde esperamos el bus¡
Hoy no vinieron a la Escuela, termina el Guillatún y las clases ya terminan. Juanita aprendió a socializar, a respetar reglas, a comunicarse más que con "empujones" con palabras y dibujos. Colé aprendió las operaciones matemáticas, lecciones, historia, escribir correctamente y a solidificar sus principios que manifiesta cada día.
Esta historia real, de estos niños, que con sus deficiencias intelectuales, nos muestran el amor y la inocencia, el respeto al ser humano, y nos da una gran lección de amor.
El más grande carga al más pequeño, no importan las distancias ni el tipo de camino, me necesitas y acá estoy, pero juntos vamos a cumplir nuestro deber. El sacrificio no importa, para eso soy tu hermano. Yo soy más fuerte y te protejo.
Ante esta realidad, vale preguntarse, ¿es motivo de discriminación una carencia intelectual dada por mediciones standarizadas, ante tal belleza de verdadero amor, respeto y sacrificio?
Esto es un regalo, del sentido real de Navidad. Amor, respeto, sacrificio, espíritu de superación, responsabilidad y tantas actitudes que se desean instalar en tantos niños definidos como "normales", "genios", "talentosos".
Esto es vivir, mirando el suelo y las estrellas. Preciosos seres humanos, que estigmatizamos por una sola condición, CI.
Un regalo para todos, en esta navidad que es el día a día, que pasamos y no vemos.
Estos son parte del grupo de niños que asisten al PIE del cual se esribió este reportaje
que muestra el siguiente link:
http://www.munilanco.cl/
Y el título del escrito está inspirado en el comentario dado por Juan Carlos Gedda
Ortiz. Productor de Televisión
Juanita en los brazos de la "Tia Vivi Princesa" como le llaman sus alumnos
Juanita en los brazos de la "Tia Vivi Princesa" como le llaman sus alumnos
Lucia/copyright©





fotografía de Rodrigo Quezada Caniulén. U, Concepción, Chile

















